6 de agosto 1945. Lanzamiento de la bomba atómica sobre Hiroshima

La primera bomba atómica cayó en Hiroshima


Las guerras mienten
Ninguna  guerra  tiene  la  honestidad  de  confesar:
Yo mato para robar.
Las  guerras  siempre  invocan  nobles  motivos,
matan en nombre de la paz, en nombre de dios, en
nombre de la civilización, en nombre del progreso,
en  nombre  de  la  democracia  y  si  por  las  dudas,  si tanta mentira no alcanzara, ahí están los grandes
medios  de  comunicación  dispuestos  a  inventar
enemigos imaginarios para justificar la conversión
del  mundo  en  un  gran  manicomio  y  un  inmenso
matadero.

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